miércoles, 31 de enero de 2018

¿Por qué los cristianos y grupos de fe en Puerto Rico están procurando nueva Ley para la protección de la libertad religiosa?


En nuestra sociedad siempre ha existido la libertad de credo, de culto, de pensamiento, y  toda una amplia gama de libertades conforme a los derechos inalienables del ser humano dentro de la sana convivencia. Ahora bien, ¿Por qué si esos derechos están presentes en nuestra sociedad, hoy los cristianos tienen que recurrir a buscar un nuevo mecanismo de defensa para seguir protegiendo su derecho a la libertad religiosa, de conciencia y de culto? Sucede que desde hace un par de décadas atrás se han venido introduciendo términos ambiguos como lo es la palabra "género" en lo que se refiere a la familia y al matrimonio. Por siglos el matrimonio ha sido definido como: "Unión del hombre y la mujer mediante determinados ritos o formalidades legales y que es reconocida por la ley como familia", sin embargo, hoy, esa definicion ha sido alterada para que no solamente incluya hombre y mujer sino hombre y hombre o mujer y mujer, y como si fuera poco, el vocablo "género" va mucho más allá de todo esto o no tiene límites en su "inclusión". Se están dando casos donde hombres (masculinos, varones) hacen la aseveración de que "no se sienten" con el sexo con el que nacieron y van en contradicción de su naturaleza afirmando que son mujeres (femeninas) aunque sus células y ADN sigue siendo de varón. De la misma forma, los defensores del "género" recurren a "lo que sienten ser" para aceptar toda una amplia gama de uniones, tales como: hombre con hombre, hombre y animal, hombre y naturaleza, e incluso hay quienes se han expresado "transraciales", o sea, nacen de un color o raza, pero afirman que se sienten ser de otra raza. Dentro de las ideas de la mente y sugestión de las personas en su confusión, el estado, en vez de comportarse como un aclarador, educador y guía para las personas para que acaten la realidad, la verdad, la biología, el sentido común o su realidad física con la que nacieron, en vez de esto, se ha vuelto un cómplice y le ha echado más gasolina al fuego al permitir que la definición del matrimonio sea trastocada, y al integrar o incluir dentro del concepto "género", toda clase de cosas, sea lo que sea.  Ahora, con las nuevas definiciones que trastocan el verdadero concepto de la familia, del matrimonio y de la unión entre las personas, es necesario nuevas leyes que protegan lo que por naturaleza ya estaba. ¿Y qué era lo que estaba? Pues la sana familia de un padre y una madre que se unen en acuerdo sagrado, tienen hijos, les sirven de modelo, de enseñanza y de complemento en todo su desarrollo, para que estos a su vez se independicen y formen otras familias y se multipliquen. De esta forma, los padres vienen a ser abuelos, y la descendencia de nietos y bisnietos continuan el ciclo de la familia por siglos en su procreación. Sin embargo, este ciclo se rompe cuando se une hombres con hombres y mujeres con mujeres ya que estas no pueden embarazarse a menos que recurran a técnicas modernas diversas que rompen el sano ciclo familiar. Ahora, los defensores del "género" van al laboratorio a preparar sus bebés a la carta como si de un menú se tratase.  Ahora no parece importar cosa alguna el que los niños crezcan y sean complementados con la figura padre y madre en amor en un hogar, pues están haciendo leyes que permiten que personas sin compromiso adopten niños de forma fácil, incluyendo a parejas declaradas homosexuales que no reconocen el valor de la figura paterna y materna como elementos claves en la formación de los hijos.  ¿Dónde quedan los derecho de los niños quienes merecen tener un hogar con un padre y una madre que los guíe y complemente en la vida? Ahora, con los falsos modelos de hombre y hombre se perpetuará lo contranatura, porque esos niños al ser criados en esos falsos modelos, serán a su vez promotores de la misma condición de vida a la que fueron expuestos y que dieron como "normal". Los políticos y tribunales se han unido en la confusión social para abrirle paso a estas nuevas prácticas "inclusivas" en la familia y juegan con el término "género" a gusto y gana. De esta forma pretenden que todo el mundo acepte la nueva tendencia como una "nueva normalidad". Sin embargo, hay grupos que no están dispuestos a echar a un lado los valores, los pricipios, la verdad, la verdadera familia y la figura del padre y la madre y se oponen a los cambios morales, a la nuevas definiciones, y al mover político que está trastocando las cosas y pretendiendo cambiar su naturaleza.  Ahora, la propaganda de los medios etiqueta y tilda de "discrimen" a todo aquello que no acepte la amplia e intederminada "inclusión" del género. Es por esto que los cristianos y grupos de fe tienen que asegurarse de que hay leyes que los protegen de estos cambios nocivos que se mueven en la sociedad. Pues si el estado se impone contra las ideas que antes estaban, los pastores y ministros se verán obligados a casar parejas que afrmen ser del sexo que les de la gana y que no esté acorde con su biología. Un hombre puede decir que es mujer y que se quiere casar con otro hombre y un pastor evangélico se verá obligado a casarlos ya que el estado los penalizará sino lo hacen y los castigará por ser "discriminatorios". ¿En serio? ¿A esto hemos llegado? Por culpa de una estampida de políticos ciegos y corruptos que no tienen inteligencia ni caracter para defender la sociedad ni para examinar de forma minuciosa el impacto que estas decisiones tendrán en décadas y generaciones posteriores. Las leyes de la protección religiosa es necesaria porque no se trata de "discrimen" como algunos hacen propaganda en los medios que están bajo el control de los verdugos de la mentira, son necesarias porque hay que proteger la verdad, el sentido, común, la familia, la biología y más que nada, proteger a los niños y velar que sus mentes sean desarrolladas en un ambiente sano, justo y de modelo verdadero y no a experimentos sociales. Con los niños no se juega. De seguro, todos estos cambios nocivos tendrán que pgar factura en su momento, y cada uno de los políticos que hoy trastocan la familia con sus actos irresponsables, tendrán que rendir cuentas. Mientras tanto, que los grupos de fe sigan batallando y haciéndole frente a la mentira. 


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