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lunes, 13 de julio de 2015

INVESTIGACIÓN DE LAS NUEVAS ESTRUCTURAS FAMILIARES Y LA AFIRMACIÓN “NO HAY DIFERENCIA” Dr. Ana Samuel

Fuente de este tema:
familystructurestudies (PUNTO) com/es/summary


La ampliamente difundida afirmación de que las familias con padres del mismo sexo no son diferentes de las familias con padres heterosexuales no tiene base científica. Nuevos estudios muestran que los hijos criados por sus padres biológicos—en un matrimonio estable e intacto—tienen ventajas.

INTRODUCCIÓN

Dos recientes artículos de las ciencias sociales disputan la aserción hecha a lo largo de diez años por investigadores, sobre la formación de hijos de homosexuales, la cual afirma que esos niños no muestran diferencia de resultados al compararse con hijos de familias tradicionales. Tal afirmación se debilita con la evidencia ofrecida por estos nuevos estudios.

ARTÍCULO DEL PROFESOR LOREN MARKS

El primer artículo, publicado en Social Science Research, Julio 2012, puede encontrarse aquí, junto con las respuestas de sus colegas y una respuesta final del autor. En su manuscrito, “Same-Sex Parenting and Children’s Outcomes: A Closer Examination of the American Psychological Association’s Brief on Lesbian and Gay Parenting,” el profesor Loren Marks de la Escuela de Ecología Humana de Louisiana State University revisa los 59 estudios a los que se hace referencia el resumen de la Asociación Americana de Psicología de 2005 y concluye que “ninguno de los 59 estudios referenciados en el resumen del 2005 de la APA compara una muestra grande y al azar, representativa de los padresgay o lesbianasy sus hijos  con una muestra grande y al azar, representativa de los padres casados y sus hijos. Los datos disponibles, obtenidos primordialmente de pequeñas  muestras de conveniencia, son insuficientes para soportar una sólida conclusión, de carácter general, en ningún sentido.”1

ARTÍCULO Y ESTUDIO DE LAS NUEVAS ESTRUCTURAS FAMILIARES DEL PROFESOR MARK REGNERUS

El segundo artículo, de sociólogo Mark Regnerus del Centro de Población en la Universidad de Texas, presenta nueva y extensa evidencia empírica que muestra que hay diferencias entre los hijos de un padre que tiene relaciones homosexuales y los hijos criados por sus padres biológicos, casados. La nueva evidencia es del New Family Structures Study de la Universidad de Texas, del cual Dr. Regnerus fue el investigador principal. La investigación fue reunida en 2011 con el propósito específico de acopiar datos más fiables, de una muestra nacional, con niños de diversos tipos de familias: familia biológica intacta, familia de divorcio tardío, familias de padrastro, familias de madres (padres) solteras, familias con madre lesbiana, familias con padre gay, y otros tipos de familias (como familias de padre/madre difuntos u otras combinaciones). El NFSS ya fue reconocido por los críticos como “mejor situado que casi todos los estudios previos para detectar las diferencias entre estos grupos de población.”2
El resto de este resumen se enfoca en la información de este nuevo estudio, así como apareció en el artículo de Dr. Regnerus, titulado “How Different Are the Adult Children of Parents Who Have Same-Sex Relationships?” (¿Qué tan diferentes son los hijos adultos de hogares Homosexuales?”), el cual fue publicado en la edición de Julio del 2012 de Social Science Research, el cual puede encontrarse aquí, junto con los comentarios de sus críticos y una respuesta final del autor. Ese artículo se enfoca en los datos del NFSS que comparan los hijos de un hogar intacto cuyos padres biológicos permanecen casados con los hijos donde un padre tuvo relaciones del mismo sexo.

CARACTERÍSTICAS PECULIARES DEL NFSS Y EL ARTÍCULO DE REGNERUS

Como explica Regnerus, el NFSS es peculiar en tres maneras: Primero, primordialmente compara los resultados de niños ya jóvenes que reportan haber tenido una madre que tuvo una relación lesbianacon otra mujer (MRL) o un padre que tuvo una relación gay con otro hombre (PRG) con los resultados de jóvenes provenientes de familias biológicas intactas (FBI). La mayoría de los estudios sobre hijos de hogares gay comparan éstos con hogares de divorciados, madres solteras u hogares de padrastros/madrastras, o comparan un grupo selecto, muchas veces socio-economicalmente privilegiado, de padres gay con un grupo ampilo, representativo, de la población general, y concluyen no haber diferencias significantes entre los resultados de hijos de de MRL o PRG con los de hogares de FBI. Incluso se afirma que las parejas homosexuales parecen resultar padres más competentesque las madres solteras o los hogares de heterosexuales divorciados.3
Segundo, el NFSS se enfoca en las respuestas de jóvenes adultos. Otros estudios sobre la crianza de los hijos por padres gay se enfocan en la vida presente del hogar gay, cuando los hijos están aun al cuidado de los padres. Más aun, dichos estudios típicamente entrevistan a los padres sobre su punto de vista respecto a la paternidad de un PRG o la maternidad de una MRL.4 Esos estudios no tratan de cómo resultaron los hijos ya adultos. De hecho no se había explorado esta cuestión hasta ahora. El NFSS entrevistó a los hijos de PRG y MRL ya como jóvenes adultos (entre 18 y 39 años), la mayoría de los cuales se han ido ya del hogar. Estos jóvenes hablaron de sus experiencias en el hogar cuando eran niños y son capaces de reportar como les ha ido ahora como jóvenes adultos.
Tercero, el NFSS tomó una muestra grande y al azar de la población estadounidense de jóvenes entre las edades de 18 y 39 años, quienes crecieron en diversos tipos de hogares. Se entrevistó a 2,988 personas, incluyendo 175 con MRL y 73 con PRG.5 Este tercer punto da una especial fuerza al NFSS porque, hasta la fecha, solo hay un otro estudio sobre hogares gay publicados que  se basa en datos de una muestra grande y al azar, ese de Michael Rosenfeld de la Universidad de Stanford, que depende del 2000 US Census. Todos los estudios sobre hogares gay publicados hasta ahora (excepto el de Roselfeld) han sido soportados con pequeñas muestras no representativas, insuficientes para extrapolar válidamente sus conclusiones a la población general de los hogares gay.6 Por ejemplo el National Longitudinal Lesbian Family Study usó una muestra de conveniencia y reclutó a los entrevistados por auto-selección (con anuncios en periódicos lesbianos, librerías para mujer y eventos para lesbianas en las aéreas de Boston, Washington y San Francisco).7 Al paso que ese tipo de estudios sirven para reunir información sobre las lesbianas especificas que acusan ese tipo de conducta (o sea, que atienden esas librerías, leen esos periódicos, y asisten a eventos para lesbianas), son menos útiles si se trata de extrapolar esa información a la población general de lesbianas, algunas de las cuales no tienen los patrones sociales, económicos o de conducta del otro grupo. Las conclusiones acerca de la población en general basadas en un grupo no representativo son invalidas, pues la muestra es menos diversa que una muestra realmente representativa.
Este problema se agrava porque los estudios que han comparado a los hogares homosexuales con hogares heterosexuales lo han hecho cotejando esas pequeñas muestras de conveniencia de PRG con vastas muestras de población de familias heterosexuales.8 Semejantes comparaciones no aportan la confianza estadística demandada por las ciencias sociales, explica el autor. Aunque los investigadores usualmente notan esa limitación en sus estudios, los medios de comunicación casi siempre omiten esa limitación al trasmitir los datos al público en general. Así, la percepción generalizada es que los hogares homosexuales lo están haciendo tan bien (o hasta mejor) comparados con una vasta selección de hogares heterosexuales. En cambio el NFSS obtuvo una vasta muestra representativa de los hijos de la población general del país, incluyendo individuos de cada estructura familiar. La comparación se hizo usando la misma fuente de datos y métodos, para que la comparación sea justa y representativa.
Adicionalmente, el NFSS recoge para el investigador mucha más información interesante sobre los resultados para los niños de hogares gay, incluyendo su bienestar social, emocional y de relaciones. El NFSS observó cómo se desempeñan los hijos de las diversas estructuras familiares en 40 áreas diferentes, algunos de los cuales se van a resumir aquí.

CUALIDADES Y CALIFICACIONES DEL NFSS

Antes de detallar los resultados del NFSS es importante notar que aquellos no pretenden establecer una relación de causalidad entre el tipo de hogar y el tipo de vida presente de los hijos. En otras palabras los resultados no son una “boleta de calificaciones” de los hogares de padres homosexuales, sino un reporte de las condiciones promedio de jóvenes adultos de papas que tuvieron una relación romántica del mismo sexo frente a aquellos provenientes de una familia biológica intacta. Por ejemplo, cuando el estudio encuentra que los hijos de un padre en una relación romántica del mismo sexo son más propensos a sufrir depresión cuando jóvenes adultos que los hijos de familias biológicas intactas, no se afirma ser los padres homosexuales la causade la depresión de los hijos; simplemente que los hijos de los homosexuales en promedio sufren más de depresión, por razones no identificadas en el estudio. El objetivo era simplemente identificar las diferencias promedio entre los hijos de diferentes estructuras familiares, así como medir la fuerza de esas diferencias.
Dicho lo anterior, el estudio incluyó controles para otras variables como edad, género, raza o grupo étnico, nivel de educación de la madre, ingresos percibidos del hogar durante su crecimiento, el grado de aceptación homosexual en la legislación de su localidad y si habían sido verbalmente maltratados por sus compañeros (bullied). Los controles ayudan a los sociólogos a eliminar explicaciones alternativas a determinadas consecuencias (en este caso las consecuencias para los hijos). Esos controles permiten al NFSS afirmar con mas confianza que el tipo de hogar tiene importancia en los resultados de los hijos cuando los resultados fueron estadisticamente significantes después de controles. Así por ejemplo, cuando el NFSS encontró que los jóvenes adultos de PRG tienen el doble de posibilidades de tener pensamientos suicidas que los hijos de MRL, esa asociación permaneció significante aun después de controlar las variables mencionadas, como haber sido verbalmente abusado por los compañeros (bullied) o si la legislación de su localidad es abierta a las relaciones homosexuales. Por tanto el hecho de que los hijos de PRG tiendan mas a los pensamientos suicidas no debe ser atribuido a esas otras influencias.
Finalmente es importante señalar que el tipo de hogar homosexual identificado raramente fue planeado por los dos padres. Aunque se especula que hoy los homosexuales de ambos sexos más probablemente planean tener hijos recurriendo a fertilización in vitro, madres sustitutas y adopción para lograrlos, hasta apenas hace 15 años los hijos eran concebidos en un matrimonio heterosexual, seguido por divorcio o separación, dejando al hijo con la madre o el padre.9 Quien quedó a cargo del hijo luego se vio envuelto en una relación romántica con alguien del mismo sexo, algunas veces fuera de la casa donde vivía con el hijo, otras veces en la misma casa.
Para ser más específicos, entre quienes contestaron diciendo que su madre había estado en una relación lesbiana, 91% reportaron haber vivido con su madre durante el tiempo de esa relación, pero solo el 57% dijeron que habían vivido con su madre y su amante un mínimo de cuatro meses, en algún punto antes de cumplir los 18 años. Un porcentaje aun menor (23%) dijo haber vivido al menos tres años con su madre y su amante. Eso equivale a que de 2,988 entrevistados, tan solo 40 jóvenes reportaron haber vivido con dos lesbianas por tres años o más, lo cual no es un tiempo muy largo. Solo 2 de 15,000 entrevistados habian pasado 18 años con las mismas dos mamas. Entre quienes dijeron que su padre había estado en una relación homosexual, solo el 42% reportaron haber vivido con él durante el tiempo de esa relación, pero solo el 24% reportaron haber vivido con ellos por un mínimo de cuatro meses. Solo 1.1% de 73 entrevistados pasaron un mínimo de tres años en la misma casa que su padre y su amante.10
En otras palabras, el estudio es un fuerte indicador de que las relaciones del mismo sexo de los padres fueron con frecuencia de corta duración, lo cual concuerda con amplias investigaciones relativas a los elevados niveles de inestabilidad en la relaciones de las parejas del mismo sexo. Por ejemplo un reciente estudio (2012) de las parejas del mismo sexo en Gran Bretaña encontró que entre parejas cohabitando de gays y lesbianas es más probable la separación que entre las parejas heterosexuales.11 Un estudio de 2006 entre parejas casadas del mismo sexo en Noruega y Suecia encontró que “el nivel de riesgo de divorcio es considerablemente más alto en matrimonios del mismo sexo,”12 tanto que las parejas de lesbianas suecas tienen tres veces más riesgo de divorcio que las parejas heterosexuales; las parejas gay de Suecia tienen un 1.35 riesgo mayor de divorcio (después de controles). Los sociólogos Timothy Biblars y Judith Stacey, dos de los más abiertos defensores del matrimonio del mismo sexo entre los académicos de los Estados Unidos reconocen que "datos preliminares indican que sus relaciones [lesbianas] pueden resultar menos duraderas.13
Por tanto, aunque hubiese sido deseable comparar los hijos de hogares FBI con los hijos de hogares gay o lesbianas, fue intentado, pero no fue posible. A pesar de lograr una amplia muestra, representativa de la población del país, y a pesar de usar tácticas de detección designadas para aumentar el número de entrevistados que pudieran reportar a uno de sus padres en una relación homosexual, un pequeño segmento reportó haber crecido por los mismos padres gay o las mismas lesbianas por un mínimo de tres años. Ese nimio segmento no permite hacer comparaciones fidedignas entre los miembros de ese grupo y los de FBI.14 Aunque se especula que hoy hay en Estados Unidos un gran número de parejas del mismo sexo que proporcionan un parentaje estable, de larga duración, para sus hijos, ningún estudio basado sobre una muestra grande y al azar de la población estadounidense has sido publicadas mostrando ser cierto, y  los estudios de distintos países citados arriba muestran que en promedio las relaciones de parejas del mismo sexo son de mas corta vida que las de parejas de sexo opuesto.
Sin embargo, dado que las investigaciones actuales sobre hogares gay afirman no encontrar diferencia significativa para los hijos (y sí algunos beneficios) al ser criados por una pareja homosexual, la investigación del Prof. Regnerus recogió y analizó nuevos datos para comprobar esa afirmación. Al final encontró más plausible esa afirmación cuando se comparan los jóvenes adultos criados por parejas homosexuales con los jóvenes de divorciados, adoptados, madres solteras, padrastros y similares estructuras familiares. La afirmación es falsa si se comparan los jóvenes que crecieron en hogares donde hubo relaciones homosexuales con los jóvenes que fueron creados en hogares FBI. Aunque el estudio ha sido criticado por "comparar manzanas con naranjas," el trabajo de Regnerus estudia la realidad de la población de niños que fueron criados por padres que tuvieron relaciones románticas del mismo sexo. Como se muestra en la siguiente sección, hay claras ymayormentedesafortunadas diferencias entre los hijos que fueron creados en hogares donde un padre tuvo relaciones homosexuales y los hijos que fueron creadas en familias biológicas intactas.

DIFERENCIAS ENCONTRADAS EN LOS ASPECTOS SOCIALES15

La percepción del público en general y los estereotipos de los hijos de homosexuales de ambos sexos asumen generalmente ser blancos y de clase media alta. Sin embargo en respuesta a la pregunta de raza, el 48% de los entrevistados con PRG y el 43% de los entrevistados con MRL indicaron ser de raza negra o hispanos, un porcentaje mucho más alto que lo encontrado en los estudios basados en muestreos de conveniencia.16 Respecto a lo económico, el joven adulto de un hogar gay es tres veces más probable que reciba asistencia pública que el joven proveniente de un hogar FBI. Así mismo, vemos que este grupo de joven adulto es 3.5 veces más probable que esté desempleado que su contraparte de un hogar FBI.
En cuanto a crimen, el hijo de PRG acusa la mayor propensión a verse envuelto en crimen. Son arrestados con más frecuencia y a declararse culpables en ofensas-no-menores que los jóvenes adultos de todas las otras categorías. Los jóvenes de hogares de MRL ocupan el segundo lugar en cuanto a verse envueltos en crímenes y arrestos. En ambas categorías los hijos de hogares FBI son los menos probables de verse envueltos en crímenes o arrestos.
En contra de recientes conclusiones ampliamente difundidas de que no hay abuso sexual en los hogares de MRL, el NFSS descubrió, al ser cuestionados si fueron tocados sexualmente por uno de los padres o un adulto, los hijos de MRL tienen una probabilidad once veces mayor de contestar afirmativo que los hijos de los hogares FBI. Sus respuestas fueron diferentes en grado significante a las de jóvenes de hogares con PRG, entre quienes la probabilidad de contestar afirmativamente es solo tres veces mayor que los jóvenes de hogares FBI.  Estos últimos son, de entre todas las formas de estructura familiar, los menos probables de haber sido tocados sexualmente: solo 2% (comparados con el 23% los de hogares de MRL). Respecto a haber sido forzados a tener sexo contra su voluntad, las hijas de hogares de MRL tienen el peor porcentaje: cuatro veces más que los hijos de los hogares FBI. Los hijos de hogares de PRG resultan tres veces más probables de ser forzados a sexo comparados con los hijos de hogares FBI.  En porcentajes, el 31% de LM habían sido forzados a sexo involuntario, el 25% de los provenientes de hogares de PRG y el 8% de aquellos criados en hogares FBI. Estos resultados son en general consistentes con las investigaciones sobre familias heterosexuales. Por ejemplo, un reciente reporte federal muestra que los hijos de familias heterosexuales menos probables de sufrir abusos físicos, emocionales o sexuales son aquellos de familias intactas en las que los padres biológicos están casados.17
Respecto a salud física, a la pregunta sobre enfermedades sexualmente trasmitidas (EST), los hijos de PRG reportan el triple de casos que los de hogares FBI. Los provenientes de hogares de MRL son dos y medio veces más propensos a padecer una EST que los de hogares FBI, seguidos por los criados en hogares de padrastros los cuales son dos veces más probables de contestar en afirmativo. Los jóvenes provenientes de hogares FBI y “otros tipos de familias” son los menos probables de padecer una EST. Respecto al uso de marihuana, los hijos de padres divorciados tienen el peor porcentaje, con una y media veces más que los jóvenes de hogares FBI, seguidos por los hijos de hogares de MRL, los de madres solteras y los de hogares de PRG. Los jóvenes que fueron adoptados por extraños (no parientes) y los provenientes de hogares FBI fueron quienes reportaron el menor porcentaje de uso de la marihuana.  Con respecto a la frecuencia con que fuman cigarillo, los hijos de MRL  alcanzaron las más altas anotaciones, seguidos por los hijos de PRG. Los hijos de los hogares FBI también en este renglón tienen la menor frecuencia de todos los tipos de forma familiar.

DIFERENCIAS ENCONTRADAS RESPECTO A SALUD MENTAL Y EMOCIONAL

Se pidió a los participantes reportar sentimientos referentes a su experiencia familiar mientras crecían. Respondiendo a la pregunta sobre si se sentían seguros y bien protegidos en su familia, los hijos de los hogares de MRL registraron la nota más baja en cuanto a sentirse seguros, seguidos por los hijos de hogares de PRG, ambos grupos reportaron índices bajos de seguridad, estadísticamente distintos y más bajos que los del grupo de hijos de hogares FBI (quienes reportan los más altos niveles de seguridad y protección). Respecto a si estaban en ese tiempo recibiendo terapia para “problemas conectados con ansiedad, depresión o dificultad para las relaciones,” los hijos adoptados por personas ajenas reportan el mayor numero de casos bajo terapia, seguidos por quienes provienen de un hogar de MRL. Otra vez, el grupo con menos necesidad de ayuda en este renglón es el de quienes provienen de un hogar FBI.
En el índice CES-D de depresión, una encuesta de ocho niveles en los pensamientos de los entrevistados que van de ‘feliz a depresión’ durante los siete días previos, los jóvenes adultos provenientes de hogares de MRL Y PRG reportan niveles de depresión significativamente mas altos que los jóvenes adultos de hogares FBI. Los jóvenes adultos provenientes de hogares de PRG muestran el doble de probabilidades de contemplar el suicidio en los 12 meses previos que los hijos de hogares de MRL, y casi cinco veces mas que quienes crecieron en un hogar FBI.

DIFERENCIAS ENCONTRADAS RESPECTO A LA CAPACIDAD DE RELACIONARSE

El estudio incluía preguntas acerca de la historia y estado actual de las relaciones de los jóvenes adultos. Cuando se les pidió calificar la calidad de su relación presente, los hijos de PRG apuntaron las notas más bajas, seguidos por los adoptados por extraños, los de hogares de padrastros y luego, los hijos de hogares de MRL. Los jóvenes de hogares FBI registraron las notas más altas al calificar la calidad de sus relaciones actuales. Por tanto la más marcada diferencia estadística se dio entre los hijos de hogares de PRG y los de hogares FBI.
Cuando se le pidió calificar si su relación actual era problemática, otra vez los hijos de hogares con PRG alcanzaron las notas más altas, seguidos por los hijos de padres divorciados. Los hijos de FBI registraron los niveles menos problemáticos en su relación actual, por tanto la mayor diferencia estadística se dio entre éstos y los hijos de hogares con PRG.
El NFSS pidió a los jóvenes identificar su orientación sexual y encontró que los hijos de hogares de MRL son más abiertos a relaciones románticas del mismo sexo, bisexualidad y asexualidad que los otros grupos. Las hijas de hogares de MRL anotaron un poco más de una compañera sexual y cuatro compañeros sexuales en toda su vida. Las hijas de hogares FBI registraron un promedio de solo 0.22 compañera sexual y 2.79 compañeros sexuales en toda su vida. Las hijas de hogares de MRL también tienden a auto declararse asexuales, “no me atrae el sexo con hombres ni con mujeres” (4.1% de chicas de los hogares de MRL, comparado con el 0.5% de las chicas procedentes de hogares FBI).
En cuanto a declararse totalmente  heterosexual, quienes registraron las notas más bajas fueron los hijos de los hogares de PRG y MRL, seguidos por los adoptados, por los de hogares de divorcio tardío, los de padrastros y los de madres solteras. Las notas mas altas de identificación con su propio sexo las obtuvieron los jóvenes de hogares FBI.
Respecto a infidelidad, los hijos de hogares MRL resultaron tres veces más probable haber faltado a la fidelidad mientras estaban casados o cohabitando que los jóvenes de hogares FBI. En este renglón les siguen los hijos de hogares de padrastro (2,5 veces mas que los de FBI) y los de hogares de MRL (con el doble de probabilidades que los de hogares FBI).

CONCLUSIONES

Tomado en su conjunto, lo descubierto por el NFSS sugiere que es falsa la afirmación “no hay diferencia” entre los hogares de PRG y MRL con los hogares de padres biológicos, casados en una relación intacta, cuando se refiere al desarrollo social, emocional y de relaciones de los hijos.
Con base en un amplio y aleatorio muestreo de la población Estadounidense en lugar de pequeñas muestras de conveniencia entrevistando a los jóvenes adultos en lugar de sus padres, y comparándolos con los hijos de familias intactas, en lugar de los hijos de divorciados, madres solteras y adoptados, el NFSS encontró importantes diferencias en un variado rango de resultados entre los jóvenes adultos criados por sus propios padres biológicos casados y jóvenes adultos que reportan haber tenido MRL y, en un grado menor, aquellos que reportan haber tenido PRG.
En 25 de las 40 variables evaluadas había diferencias estadísticamente significativas entre los hijos de hogares FBI y los de hogares de MRL en áreas que son claramente subóptimas, como estar recibiendo asistencia social, necesitar terapia, infidelidad, EST, haber sido víctimas sexuales, nivel de educación alcanzado, seguridad en la familia de origen, depresión, adicciones, uso de marihuana y su frecuencia, así como conducta criminal. En 11 de los variables había diferencias estadísticamente significativas entre los hijos de hogares FBI y aquellos que reportaban tener un PRG en datos como, estar recibiendo asistencia social, pensamientos suicidas, EST, haber sido forzados sexualmente, seguridad en la familia de origen, depresión, calidad de las relaciones, frecuencia con que se fuma y conducta criminal. Había importantes diferencia en ambas comparaciones, pero los jóvenes adultos de MRL mostraron los resultados menos favorables en una amplia gama de categorías cuando se comparan con los hijos de hogares FBI y les ha ido peor en más categorías que a los hijos de PRG. LA afirmación “No Hay Diferencia” es falsa y debe ser reemplazada por un reconocimiento de la diferencia.
Este reconocimiento de las diferencias entre los hijos de hogares FBI y aquellos de hogares de MRL o PRG concuerda mas con el probado cuerpo de conocimientos  las ciencias sociales de los últimos 25 años, el cual encuentra que los hijos se desempeñan mejor cuando son criados por sus padres biológicos casados. Child Trends, una organización no partidista de investigación, resume así el creciente consenso de los estudiosos al empezar este milenio: “la investigación claramente demuestra que la estructura familiar es importante para los hijos, y de ellas la de más ayuda para los hijos es la familia encabezada por los padres biológicos, en un matrimonio de bajo conflicto.”18Similarmente Sara McLanahan, socióloga de Princeton y Gary Sandefur, un sociólogo de  Wisconsin, escribieron “Si se nos pidiera diseñar un sistema para asegurar que las necesidades básicas de los hijos sean satisfechas, probablemente vendríamos con algo muy similar a la estructura ideal de ambos padres. Ese diseño, en teoría, no solo asegura que los hijos tienen acceso al tiempo y el dinero de dos adultos, también provee un sistema de frenos y contrapesos que promueven una mejor paternidad. El hecho de que ambos padres tienen una conexión biológica con el hijo aumenta la probabilidad de que los padres se identifiquen con el hijo y se sacrifiquen por él, al tiempo que reduce la posibilidad de que uno de ellos abuse del hijo.”19
En ese tiempo los científicos sociales estaban ampliamente de acuerdo en que los hijos criados por madres solteras, padres divorciados, padres no casados y padrastros estaban en desventaja respecto a los hijos de padres biológicos aun casados, especialmente en aéreas como logros académicos, conducta y delincuencia, seguridad económica y bienestar emocional.20 Aunque datos de hogares gay y lesbianas aun no estaba disponible—por ser tan raros que era imposible su estudio—resultaba difícil creer que que los padres gay o las lesbianas fueran capaces de lograr lo que no habían conseguido los heterosexuales en hogares de padrastro, adoptados, madres solteras o cohabitación, o sea replicar el ambiente óptimo de crianza de los hijos tal como el logrado en las familias de padres biológicos casados.
Sin embargo tan pronto como en 2001, los científicos sociales trabajando en el campo de orientación sexual y paternidad comenzaron a afirmar precisamente eso, no encontrar tantas diferencias como los sociólogos hubieran esperado entre los resultados de los hijos de uniones del mismo sexo comparados con los hijos de uniones heterosexuales, y que las diferencias no eran negativas, sino favorables.21 Desde entonces una creciente investigación sobre la paternidad gay ha hecho afirmaciones similares, de este modo el mensaje emergente de los científicos sociales trabajando con paternidad gay ha ido en una dirección diferente, afirmando no haber diferencia en los resultados de los hijos—y algunas ventajas—cuando son criados por padres del mismo sexo.22
Al cuestionar esas afirmaciones, el estudio Regnerus, así como el estudio de Marks que resumimos más arriba, son consistentes con el consenso que existía ya al empezar este milenio: Ser criado por la familia intacta de sus padres biológicos representa una clara ventaja para los hijos respecto a cualquier otra forma de estructura familiar.
En particular, los datos del NFSS proveen evidencias que los científicos sociales de previas generaciones no pudieron reunir: que los hijos de las familias intactas de padres biológicos superan a quienes fueron criados por un padre con relaciones románticas gay, o madre con relaciones románticas lesbianas. Por tanto esos dos estudios reafirman –y fortalecen- la convicción de que la regla de oro para criar a los hijos sigue siendo la familia intacta de los padres biológicos.23

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Dra. Ana Samuel es Research Scholar del Witherspoon Institute, en Princeton, NJ.

REFERENCIAS

  1. Marks, (2012) p. 31. Steven Nock, el sociólogo de la familia en la Universidad de Virginia, dijo semejantes cosas en su declaración jurada ante la Suprema Corte de Ontario, Halpern v. Canada, 2003. Stacey y Biblarz’s, en su testimonio jurado, criticaron a Nock por argumentar que no hay evidencia científica valida para la hipótesis que los niños de papas homosexuales y los niños de papas heterosexual tienen resultados similares.http://www.amptoons.com/blog/files/Affidavit_of_J_Stacey.html
  2. Respuesta de Amato a Regnerus, p. 5. Eggebeen, quien critica el artículo de Regnerus, sin embargo reconoce que la importancia real del ensayo es “la descripción de nuevos datos [del NFSS] que ofrecen ventajas significantes.” p. 9.
  3. Por ejemplo Patterson, 1997; Tasker 2005; Wainwright, Russell y Patterson (2004). Citado en Regnerus p. 6. Regnerus p. 8, citando Biblarz y Stacey 2010; Crowl et al., 2008.
  4. Fiona Tasker (2010: 36) advierte de los peligros de esto. Citada en Regnerus, p. 9-10 (también citando Bos y Sandfort, 2010; Brewaeys et al., 1997)
  5. 175 hijos de MRLs fueron identificados en total, pero 163 fueron analizados. Regnerus, p. 11, 18.
  6. Regnerus p. 3, citando Nock, 2001; Perrin y Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health, 2002; Redding, 2008.
  7. Regnerus, p. 4
  8. Regnerus, p. 5, citing Gartrell, Bos, and Goldbert (2011a, 2011b).
  9. Regnerus, “…un poco de menos de la mitad de [hijos de MRL y PRG] reportaron que sus papas biológicos habían estado casados. Esto distingue el NFSS de numerosos estudios que han se han enfocado exclusivamente en estudios de parejas homosexuales que “planearon” ser familias gay, como el estudio del NLLFS.” p.15. La sugerencia que los gays de ahora son más dispuestos a planear tener hijos recurriendo a fertilización in vitro, madres sustitutas y adopción para lograrlos no ha sido confirmado con datos científicos. Además, la fertilización in vitro es costosa, normalmente restringida a personas de las clases medias-altas. El NFSS encontró que los niños de PRG o MRL muchas veces venían de hogares con dificultades económicas. Cf. Regnerus, Tabla 2.
  10. Regnerus, p. 16
  11.  Strohm, Charles Q. “The Stability of Same-Sex Cohabitation, Different-Sex Cohabitation, and Marriage.” California Center for Population Research, UCLA, 1 Feb 2012.
  12.  Adersson, Noack, Seierstad y Weedon-Fekjaer, “The Demographics of Same-Sex Marriages in Norway and Sweden.”Demography, Volume 43 Feb 2006: 79-98. “Encontramos que los riesgos de divorcio son más altos en asociaciones del mismo sexo que en matrimonios del opuesto sexo, y que las uniones de lesbianas son considerablemente menos estables, o más dinámicas, que las uniones de hombres gay….En Noruega, 13% de las asociaciones de hombres y 21% de las asociaciones de mujeres son más probables de acabar en divorcio dentro de seis años desde el momento de registración de la asociación. En Suecia, 20% de asociaciones de hombres y 30% de matrimonios de mujeres son probables de acabar en divorcio dentro de cinco años de la formación de la asociación. Estos niveles son más altos que los 13% matrimonios heterosexuales que acaban en divorcio dentro de cinco años en Suecia.” p. 95
  13.  Bibliarz and Stacey, Journal of Marriage and Family, 2010: 11.
  14.  Regnerus, p. 14.
  15.  Los resultados reportados en este resumen se pueden encontrar en las Tablas 2-4 del artículo original de Regnerus.
  16. Regnerus, p. 16-17.
  17. http://www.acf.hhs.gov/programs/opre/abuse_neglect/natl_incid/reports/nis_execsumm/nis4_report_exec_summ_pdf_jan2010.pdf
  18. Kristin Anderson Moore, Susan M. Jekielek y Carol Emig, 2002. “Marriage from a Child’s Perspective: How Does Family Structure Affect Children, and What Can Be Done About It?” Research Brief, June 2002. Washington DC: Child Trends. P. 6.
  19. McLanahan y Sandefur 1994: p. 38
  20. Sara McLanahan y Gary Sandefur. 1994. Growing Up with a Single Parent. Cambridge: Harvard University Press. Sara McLanahan. 1997. “Parent Absence or Poverty: Which Matters More?” En G. Duncan and J. Brooks-Gunn, Consequences of Growing up Poor. New York: Russell Sage. Marquardt and David Popenoe. 1996. Life Without Father. Cambridge: Harvard University Press. Bruce Ellis et al. 2003. “Does Father Absence Place Daughters at Special Risk for Early Sexual Activity and Teenage Pregnancy?” Child Development 74: 801-821. Sara McLanahan, Elisabeth Donahue, and Ron Haskins. 2005. “Introducing the Issue.” The Future of Children 15: 3-12. Mary Parke, 2003. “Are Married Parents Really Better for Children?” Washington, DC: Center for Law and Social Policy. Elizabeth Marquardt. 2005. Family Structure and Children’s Educational Outcomes. New York: Institute for American Values. Wilcox et al. 2005. Elizabeth Marquardt. 2005. Between Two Worlds: The Inner Lives of Children of Divorce. New York: Crown.
  21. Judith Stacey and Tim Biblarz, 2001 artículo en American Sociological Review.
  22. Tasker, 2005; Wainright y Patterson, 2006; Rosenfeld, 2010.
  23. Regnerus, p. 39-40
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